miércoles, 28 de junio de 2017

Tartarín de Tarascón


Título: Tartarín de Tarascón

Autor : Alphonse Daudet

Género: Clásicos

Edición: Rodegar, 1965

Número de páginas: 115


Sinopsis…

Tartarín de Tarascón, el mitómano y fantasioso Tartarín, usando y aun abusando de los efectos que el espejismo produce en los calenturientos cerebros de los tarasconeses, se ha ganado fama de intrépido aventurero y hasta de audaz vapuleador de bandoleros chinos en Shangai. Pero un día el espejismo deja de funcionar y Tartarín se ve obligado a marchar a tierras argelinas a la caza de leones inexistentes. Las aventuras africanas de Tartarín, con su dosis de humor, ironía e incluso sátira del régimen colonial, mantienen el interés del lector en todo momento, que se encariña con este héroe en zapatillas, una estupenda aleación provenzal de don Quijote y Sancho.


Sobre el autor…

Alphonse Daudet nació el 13 de mayo de 1840 en Nimes (Francia) en el seno de una familia de la pequeña burguesía. Su inicio en el mundo de la literatura se produjo a los 18 años, cuando publicó el libro de poemas Las Enamoradas (1858), continuado por uno de sus títulos más importantes, la colección de cuentos Cartas Desde Mi Molino (1866), inspirados por su vivencia en tierras de la Provenza.

En el aspecto literario, además de novelas encuadradas en un naturalismo con trazos líricos, esperanza y humor, como Jack (1876), Safo (1884), El Inmortal (1888) o la popular trilogía de Tartarín, con Tartarín De Tarascón (1872), Tartarín En Los Alpes (1885) o Port Tarascon (1890), escribió también piezas dramáticas, como La Arlesiana (1872), musicada por Georges Bizet.


Mi opinión…

Ya comenté a principios de este año que uno de mis propósitos lectores iba a ser el de leer más clásicos. Estamos a mediados del año y la verdad es que en este sentido son pocas las obras de este género que he leído, por lo que debo de hacer propósito de enmienda y comenzar con estas obras. 

Obras que, he de reconocer pues yo he sido una de ellas, generan pereza entre los lectores. Sin embargo, leerlas es una auténtica delicia.

La novela que hoy os traigo fue escrita en 1895 por el escritor francés Alfonse Daudet. No es una novela que me resulte desconocida, pues en mis tiempos universitarios fueron varios los compañeros de la carrera de Filología Hispánica quienes la solicitaban continuamente en la biblioteca del centro. 

Así que cuando, hace ya unos años, cayó en mis manos un ejemplar de esta misma novela, me lo traje a casa. Más que nada porque me picaba la curiosidad por saber quién era Tartarín y qué aventuras tenía que contarme.

Tartarín es un señor que vive en la Provenza francesa, en el pueblo de Tarascón. Si hay algo que caracteriza a Tartarín es lo terriblemente fantasioso que es y la enorme imaginación que tiene. Y sus vecinos aprovechan esta circunstancia para reírse del pobre infeliz. Como muestra, la historia que Tartarin cuenta a todo aquel que quiera oírle de que estuvo en Shangai…cuando jamás llegó a abandonar su tranquilo y apacible pueblo.

Para haceros una idea de la peculiaridad de estas gentes, porque me parece a mí que Tartarín no es el único “raro” del pueblo, los habitantes de Tarascón tienen una peculiar jornada de caza de…gorras. Sí, cómo lo leéis. Porque como del tema cazar animales andan escasos y los días son largos y aburridos en la zona, a los tarasconenses no se les ocurre otra cosa que irse los domingos a cazar…gorras. A falta de animales, buenas son unas gorras lanzadas al cielo…

Obviamente, y no es para menos al tratarse del héroe local, Tartarín es quien más gorras caza; siendo recibido en el pueblo como un auténtico héroe domingo tras domingo.

Pero sin lugar a dudas, la gran aventura de Tartarín está en África, en Argel. Su alocada imaginación y el empuje de sus vecinos, convierten a Tartarín en un aventurero en busca de la caza del más fiero de los leones. Y todo el mundo sabe que donde viven los leones más fieros y salvajes del mundo es en Argel…pues allá que se va nuestro héroe, equipado hasta las cejas como un turco y con más armamento que el más poderoso de los ejércitos. Ni que decir tiene que cuando llega a su destino, 

Tartarín sufre un chasco monumental del que volverá a su tierra con una lección supuestamente aprendida (el pobre es muy ingenuo y lo engañan como quieren) y con un camello como mascota (a mí el pobre camello me ha llenado de ternura, el pobre animalito lo sigue allá donde vaya como un perrito faldero)

Tartarin de Tarascón es un libro que guarda cierta similitud con El Quijote. Como el caballero castellano, Tartarín va de fracaso en fracaso pero al llegar a su pueblo es recibido y tratado con un héroe. Porque como ocurría con don Quijote, Tartarín sólo vive situaciones de lo más ridículas pero él, en su fuero interno, cree que son dignas de ser contadas porque él es un héroe. Cuando no es más que un pobre infeliz.  

Y es que Tartarín admira profundamente a don Quijote. Y como le pasó a él, también su pueblo se le queda pequeño y necesita salir de él para vivir aventuras. E igual que don Quijote tenía a Sancho para frenarle en sus locuras, Tartarín aúna los dos personajes y puede salir a luz el Tartarín-Quijote que incita a realizar acciones de lo más descabelladas o el Tartarín-Sancho, quien lo frena en sus impulsos y lo centra un poco.

Aunque Tartarín tiene el espíritu de don Quijote, ese aire caballeresco, heroico, con su locura novelesca; físicamente no se parecen en nada. Porque si el héroe cervantino era delgado, de apetito escaso (podía pasarse días enteros sin comer); Tartarín es gordito, vive quejándose de todo y tiene un apetito que decir voraz es quedarnos cortos.

La novela se estructura es tres episodios divididos a su vez en una serie de capítulos cortos narrados con un lenguaje sencillo. El narrador es omnisciente y se muestra como un admirador de Tartarín ya que ante la idea que podríamos tener que Tartarín es un mentiroso, el propio narrador nos dice que no, para nada. Tartarín es una persona que simplemente cree en espejismos…

Tartarín de Tarascón, además de ser una novela humorística, encierra una crítica al sistema colonial del s.XIX. Crítica que se percibe en la idea del protagonista de que en Argel habían leones salvajes, en la misma ciudad, y de que para ir a este país (Argelia) era mejor hacerlo vestido como un turco.

Para concluir, y como curiosidad, deciros que en la localidad francesa de Tarascon-sur-Rhône existe, desde 1985, un pequeño museo  dedicado a Tartarín. E incluso se celebra, el último domingo de junio, un festival dedicado a este personaje.

Además, Tartarín de Tarascón tiene tres adaptaciones cinematográficas (de 1908, 1934 y 1962) que seguro harán las delicias de los aficionados al cine clásico.


  •  Imágenes sacadas de Google 
  •  Datos de la biografía del autor, sacados de la página Alohacriticon
  •  Datos de la sinopsis, sacados de la página La Casa del Libro


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1 comentario:

  1. Siempre me propongo leer más clásicos y después se me comen las novedades. Una propuesta interesante.
    Un beso ;)

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