sábado, 19 de octubre de 2013

Rutinas y adicciones

Título: Rutinas y adicciones
Autor: José Morand
Edición: Intangible, 2013 (Colección narrativa, 7) Edición digital/ebook
Número de páginas: aproximadamente, 305
ISBN: 978-84-941588-0-3
Sinopsis…
Este es un cuaderno manchado de café que se ha transformado en libro. El protagonista, un enseñante de dibujo al que no le gusta su trabajo, que considera una forma marginal de una enseñanza utilitarista y castradora. Como forma de liberación, movido por la necesidad de superar su desazón y en un paradójico intento de integración, escribe sus diarios de un año escolar que son a su vez una pequeña biografía. Pero, ¿quién es nuestro anónimo protagonista? Es un hipocondriaco, asocial, obsesivo, desconfiado, paranoico, (alternativamente o en suma parcial o total de todos estos rasgos). En definitiva uno de nosotros, que descubre en el día a día de un instituto la existencia de un hilo emocional perturbado, oscilante entre alarma e indiferencia y que le conduce entre conjeturas al descubrimiento de la necesidad de una transcendencia inalcanzable. Un texto sazonado de ironía y de un sutil sentido del humor que a pesar de su visión desencantada y agónica sostiene un pulso feroz por mantener viva una esperanza, casi la que sea.

Mi opinión…
Estamos ante un diario escrito (a veces en papel y otras en un blog) por un profesor de Dibujo Técnico de secundaria. Tiene cuarenta años, un niño pequeño, una esposa y un trabajo que odia profundamente. Sí, nuestro protagonista odia su trabajo. Es más, odia al sistema educativo e incluso a sus alumnos. No soporta la idea de llegar al instituto e intentar enseñar a un alto porcentaje, porque alguno se salva, de alumnos que no tienen el mínimo interés por sus enseñanzas. ¿Es o no es algo frustrante?
Y esta situación es la que lleva a nuestro protagonista a ser un auténtico hipocondríaco, asocial y rutinario. Porque esa es otra de sus señas de identidad: las rutinas. Siempre realiza las mismas acciones: levantarse temprano para llevar al niño a la guardería y dirigirse al instituto. Es tan rutinario que incluso repite siempre el mismo desayuno: Coca-Cola light con rosquillas. E incluso es fiel todos los lunes a comer en un más que dudoso, por la calidad de su comida, restaurante.
Me llamó mucho la atención este libro cuando la editorial Intangible me lo ofreció. Un profesor harto de su trabajo…eso fue lo que me inclinó a leerlo. La historia en sí no está nada mal, me ha gustado esa parte docente, la crítica que hace a un sistema que a todas luces no funciona, lo angustioso que es intentar enseñar a quienes no tienen el mínimo deseo de hacerlo. Incluso me han gustado esas rutinas que lleva a cabo nuestro amigo profesor, no sé su nombre pues en ningún momento se da a entender cuál es. Nuestro protagonista decide escribir, primero en folios o donde pille y más tarde, deduzco, en un blog, para poder plasmar sus angustias e intentar que el tiempo que pierde sin hacer nada productivo, no sea un tiempo tan malgastado.

Entiendo que la narración tenga que ser caótica, pues nuestro personaje principal así lo es. Y es que está hablando de algo, lo que sea, y de repente se pasa a otro tema. Insisto en que entiendo que esto forma parte del personaje, pero no he podido evitar perderme en más de una ocasión.
Todo el libro está escrito en primera persona, con un lenguaje directo y fácil. No obstante, hay pasajes que se hacen un poco pesados…y es que no me apetece nada  leer la transcripción que hace, casi literal, de los prospectos de los medicamentos que se tiene que tomar. Tampoco me ha gustado la descripción detallada que hace del acto de defecar y de cómo son sus deposiciones…Insisto en que entiendo que el caos narrativo, esa obsesión por los prospectos e incluso por el acto en sí de defecar, son rasgos del protagonista. Pero, vaya, creo que no hace falta ser tan gráfico ni detallista en determinados aspectos…
 ¿Quién no se ha sentido alguna vez así de perdido, de frustrado, de obsesionado con algo? El nivel de vida que llevamos nos incita a seguir este camino. Es un libro que hay que leer teniendo en cuenta que el personaje principal es un caos de los pies a la cabeza, así que lo que nos cuenta es una marabunta de ideas que se le ocurren en ese momento. Simplemente, nuestro profesor necesita desahogarse con alguien… y para eso escribe, para ser escuchado.
Este libro lo podéis comprar, en edición digital, en la Editorial Intangible


  • Agradezco a la Editorial Intangible el envío de un ejemplar para leer y reseñar. 



5 comentarios:

  1. Un libro que da para pensar, desde luego, Bibi, porque el sistema educativo es así de tedioso y no me extraña la actitud del profesor que odia su trabajo porque tiene que ser frutrante hablar para las paredes. Aunque lo que más me llama la atención son las manías del hombre, pues ya parecen más que rutinas. Seguro que este libro no nos deja indiferentes o no debería de dejarnos. Besos.

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  2. El tema es interesante y me gusta pero algunas cosas que dices de él me dan cierto reparo a la hora de ponerme con él

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  3. gracias, Bibi, por la reseña, de verdad; y disculpa lo de las caquitas...

    por cierto, el libro fue escrito para relativizar el sopor; merece unas risas, creo

    un saludo

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  4. Después de trabajar un año de profe con adolescentes me apetece mucho leer la parte docente del libro.

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    Respuestas
    1. A mí es la parte que más me ha gustado y la que me empujó a leer el libro. Me he sentido totalmente identificada con el profesor.

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