viernes, 16 de octubre de 2015

Los cuatro jinetes del Apocalipsis


Título: Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Autor: Vicente Blasco Ibáñez

Edición: Bibliotex, 2001 (Colección Las mejores novelas en castellano del s.XX)

ISBN: 84-8130-444-1

Número de páginas: 379


Sinopsis…

Los cuatro jinetes del Apocalipsis, publicada en 1916, denota la postura, que no es otra que la de apoyo a las fuerzas aliadas, tomada por el autor valenciano ante la Primera Guerra Mundial. Aunque las páginas rezuman cierto aire propagandístico, no es nada desdeñable el cuidado y reflexivo tratamiento con el que envuelve el contexto histórico.

En el libro se encuentran esbozadas algunas de las dotes narrativas, que en obras posteriores alcanzarán su plenitud, de Blasco Ibáñez como el pulso certero para contar historias y concebir rotundos personajes.

Esta obra fue llevada al cine en dos ocasiones por la magna industria hollywoodiense.


Sobre el autor…

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867. Cursó los estudios de Derecho pero repartió su vida entre el periodismo, la política y la literatura.
Militante del partido republicano desde su juventud, fundó el diario El pueblo en su ciudad natal y fue en varias ocasiones diputado a Cortes.

Hacia 1909 viajó a numerosos países de América del Sur donde, además de crear algunas empresas que no cosecharon buenos resultados, impartió conferencias en toro al arte  y la literatura. Años después, Blasco Ibáñez, uno de los novelistas más importantes de aquel cambio de siglo, marchó a París, ciudad en la que sí gozó de salud económica y prestigio, gracias  a sus colaboraciones periodísticas.

El autor valenciano cultivó varios géneros dentro de su narrativa. Así, obras como Arroz y tartana, Cañas y barro o La barraca, entre otras, se pueden considerar novelas regionales. De igual modo, destacan sus  libros de carácter histórico entre los que se encuentran: Mare Nostrum, Los cuatro jinetes del Apocalipsis o La maja desnuda.

El escritor falleció en Menton (Francia) en 1928.

Mi opinión…

Reconozco el “miedo” que sentía ante esta novela, principalmente por la propia idea que me había forjado de ella en la cabeza. Pero no, he salido airosa del trance y aunque se trata de una obra muy densa, no es tan fiera como creía.

La historia se centra principalmente en los comienzos de la  Primera Guerra Mundial, en 1914. El escenario escogido es Francia, centrándose en el avance de las tropas alemanas por el país galo con la idea de conquistar París.

Sin embargo, antes de centrarnos en este hecho, el autor nos traslada a Sudamérica, concretamente a Argentina. Hasta allí llega un joven francés, Marcel Desnoyers, buscando hacer fortuna. Lo consigue y en parte gracias a su matrimonio con una de las dos hijas de un acaudalado hombre de negocios español, Julio Madariaga.

Mientras Luisa, la hija mayor de Madariaga, se casa con Marcel; la pequeña, Elena, se desposa con un alemán: Karl Hartrott. Con el transcurrir del tiempo y fallecido el patriarca de la familia, las dos hermanas, sus esposos e hijos se trasladan a Europa. Concretamente, cada una al país de origen de sus maridos, Francia y Alemania.

Y es entonces cuando empieza la guerra. Mientras los Hartrott están totalmente convencidos de su germanismo, la parte francesa de la familia se declara neutral, aunque sí es cierto que sienten simpatía por el bando aliado.

El resto de la novela se centra precisamente en eso, en la diferente visión de la misma familia. En como dos ramas de una familia llegan a enfrentarse por unas ideas políticas que, a decir verdad, poco tienen que ver con ellos. Mientras los Hartrott consideran que la guerra es más que necesaria ya que el mundo necesita quien lo dirija y qué mejor que Alemania (ensalzando las virtudes del pueblo alemán); los Desnoyers no hacen ni caso. Pero la cosa se va complicando y la invasión alemana, primero en a neutral Bélgica y luego en la propia Francia, hacen que los Desnoyers comiencen a cambiar de opinión.

La historia se centra en tres partes. La primera es la que nos explica el origen de las dos familias, mientras que la segunda y la tercera ya se desarrollan durante la guerra. 

No os voy a engañar. Es una novela densa, muy densa. Me ha costado lo mío leerla, he tendido tentaciones de dejarla a un lado pues la narración se me ha hecho soporífera en algunos momentos. 

Pero me ha gustado. Y mucho. Quizás sea el dejar unos días de reposo tras la lectura lo que me ha llevado a esa conclusión, pero tengo que decir que es la mejor novela bélica que he leído. La descripción que Blasco Ibáñez hace de la batalla del Marne es bestial, descarnada, dura, directa, real. 

Muestra en realidad cómo es una guerra, cómo sufren las personas (independientemente del bando que sea), cómo, una vez más, no hay vencedores. Todos son vencidos.

Otro aspecto que me ha gustado y me ha sobrecogido es el dolor de los padres. Da igual en qué bando esté un ser querido, el dolor es el mismo. Luisa y Elena tendrían que estar enfrentadas pues sus hijos combaten en bandos distintos, pero no. Están juntas prácticamente durante toda la guerra y lloran por igual a sus hijos o a sus sobrinos. El dolor del propio Marcel al final de la novela es también estremecedor.

Una novela que hay que leer con calma pero que no nos dejará indiferentes. Una gran obra, sin lugar a dudas.

  • Datos del autor y de la sinopsis, sacados de la misma novela 
  • Imágenes tomadas de Google 




2 comentarios:

  1. La verdad es que no creo que disfrutara esta novela porque el tema no me atrae. Besos.

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  2. Lo leí hace tiempo (mucho), estos jinetes del apocalipsis y mucho de Blasco Ibañez, y creo que tienes razón, puede imponer de entrada, pero no es tan fiero el león como lo pintan, es más leíble de lo que pueda parecer de entrada.

    Un abrazo

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