Título: La señorita Mackenzie
Autor: Anthony
Trollope
Edición:
D’Época, 2014
Número de páginas:
465
ISBN:
978-84-938972-7-7
Sinopsis…
Encontramos a nuestra
heroína en plena Inglaterra victoriana. Margaret Mackenzie, una “solterona” de
mediana edad que ha dedicado toda su vida al cuidado de los demás, recibe una
inesperada y considerable herencia tras la muerte de su hermano y, por primera
vez en su monótona existencia, se siente libre para buscar cierto grado de
felicidad.
Margaret decide
mudarse entonces de su sombría casa de Londres a un alegre apartamento en la
próspera y refinada comunidad de Littlebath donde, tal vez con un ojo puesto en
su fortuna, los pretendientes se le van presentando uno tras otro…
Sobre el autor…
Anthony Trollope (1815-1882) fue, junto con Charles Dickens,
el más respetado, prolífico y exitoso novelista inglés de la época victoriana.
Poseía gran facilidad para la narración, una fértil imaginación para crear
personajes y escenas y un estilo que se gana al lector sin esfuerzo. Tanto es
así que, durante los bombardeos sobre Inglaterra en la II Guerra Mundial, las
novelas de Trollope eran la lectura favorita en los refugios antiaéreos.
Sus novelas más conocidas se encuentran agrupadas en dos
series (en su gran mayoría inéditas en castellano) La primera de ellas,
conocida como “Serie Barsetshire”, incluye El
Custodio (1855), Las torres de
Barchester (1857), El doctor Thorne
(1858), La casa rectoral de Framley
(1861), La casita de Allington (1864)
y La última crónica de Barset (1867)
En la segunda saga la llamada “parlamentaria o
aristocrática” o “Serie Palliser”, los personajes principales son aristócratas
y políticos de distinto rango. Entre ellas se cuentan ¿Puedes perdonarla? (1864), Phineas
Finn (1869), Los diamantes de Eustace
(1973), Phineas Redux (1874), El primer ministro (1876) y El hijo del duque (1880)
Mi opinión…
Aunque no soy de leer muchos clásicos, y no porque no me
gusten, sino más bien por falta de tiempo u organización, cada vez que cae uno
en mis manos lo suelo disfrutar. Pero lo que me ha pasado con este libro es
distinto. No, no es que no lo haya disfrutado, es que lo he devorado y me ha
gustado tanto que la única pega que le veo es que no tenga más páginas.
Lo primero que nos encontramos cuando nos disponemos a leer
este libro es una introducción (realizada por una bloguera e historiadora,
Sarah Manzano Lobo) tan interesante e instructiva como el resto de la novela.
En esta introducción se nos cuenta cómo el autor a lo largo de su vida sufre constantes humillaciones por carecer de
una cosa: dinero. Y este hecho es el que marca varias de sus novelas, como la
que hoy os traigo, convirtiendo al dinero en el protagonista de las obras a la
vez que recalca su importancia en la sociedad.
Anthony Trollope, tal y como habréis leído en la pequeña
biografía que os he dejado al principio de esta reseña, fue el escritor inglés
más leído durante la I Guerra Mundial en Inglaterra. La vocación literaria de
Anthony le viene de su madre, Frances, escritora de cierto prestigio. Como
anécdota, decir que Trollope fue el inventor del buzón de correos.
La historia comienza en el momento en el que Margaret Mackenzie, la menor de tres
hermanos y la única chica, recibe una cuantiosa herencia de parte de uno de sus
hermanos, Walter, fallecido a temprana edad y sin descendencia. Margaret,
considerada prácticamente un cero a la izquierda por su condición de mujer, y
encima soltera, ve como de repente, aquellos mismos que la ignoraban reparan en
ella…o en su dinero. Porque sí, podríamos aplicarle a la señorita Mackenzie el
dicho aquel de “tanto tienes, tanto vales” pues a partir de ese momento, no
sólo se acuerdan de que existe (más bien de que existe su dinero) si no que le
salen pretendientes como setas en otoño.
Y es que Margaret,
poco agraciada físicamente y con la autoestima más bien baja, sólo ha tenido un
pretendiente en su vida que apenas llegó a rozarle la mano. Ahora, la cosa
cambia pues tiene tres pretendientes, no quedando muy claro si la quieren a
ella o a su dinero…al menos de momento, pues estas cosas siempre terminan por
aclararse (y así sucede, pero si queréis saberlo, os toca leer el libro)

El segundo de ellos es el hijo del socio de su hermano Tom,
con el que tiene una tienda de telas enceradas, el señor Rubbs. Mientras
que el último es un primo hermano suyo, el señor Ball, un aristócrata
venido a menos, viudo y con nueve hijos, cuya madre, la insoportable señora
Ball, hace todo lo posible por conseguir el dinero de su sobrina.
Como en todas las novelas de este estilo, los enredos están
más que asegurados y algunos de ellos, por no decir la mayoría, son muy
divertidos.
El personaje que más me ha gustado es el principal, el de la
señorita Mackenzie. Hacía tiempo que no empatizaba tanto con un personaje
literario, me ha gustado mucho la forma en la que el autor ha gestado este
personaje, totalmente creíble y con la fuerza suficiente para que sintamos una
simpatía por ella.
Narrada bajo la voz de un narrador omnisciente, la lectura
de esta maravillosa lectura es fluida y amena. Tanto que las páginas pasaban
entre mis manos de forma rápida. Su lectura es adictiva y en ningún momento de
la misma decae.
Simplemente, se trata de una delicia de obra. Una novela que
se disfruta desde principio a fin y que hace que nos acerquemos a los clásicos
sin miedo. Una lectura que seguro, disfrutaréis tanto como.
- Imágenes tomadas de Google
- Gracias a la editorial por el envío de un ejemplar de esta novela para leer y reseñar. Si queréis comprar uno, podéis hacerlo AQUÍ
Maravilloso libro de Trollope y una edición fantástica de dÉpoca. La historia de Margaret, de su salida al mundo después de haber estado alejada de él durante toda su vida, es una lectura fantástica.
ResponderEliminar¡Enhorabuena por el blog! ¡Un besote!
Tengo muchas ganas de leerlo =)
ResponderEliminarBesotes
Yo tampoco soy de leer clásicos pero no me importaría aventurarme con alguno de los que publica esta editorial. Este a primera vista no tenía buena pinta pero con lo bien que te lo has pasado no lo descarto, sobre todo, por esa parte divertida.
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