miércoles, 23 de mayo de 2018

Trilogía "Versos, canciones y trocitos de carne"



 Título: Trilogía Versos, canciones y trocitos de carne

·         Memento mori (1)
·         Dies Irae (2)
·         Consummatum est (3)

Autor: César Pérez Gellida

Género: Thriller Policíaco

Edición: Suma de Letras, 2013-2014

Número de páginas:
·         Memento Mori , 584
·         Dies Irae, 568
·         Consummatum est, 680

ISBN:
·         Memento Mori : 9788483650547
·         Dies Irae : 9788483655597
·         Consummatum est : 9788483656402


Sinopsis…

Memento Mori
Septiembre de 2010. Aquella mañana de domingo nada le hacía presagiar al inspector de homicidios de Valladolid Ramiro Sancho que acababa de dar comienzo una pesadilla que lo dejaría marcado para el resto de sus días.
La investigación del asesinato de una joven ecuatoriana a la que le han mutilado los párpados y en cuyo cuerpo han encontrado unos versos amenazantes, ocupa las primeras páginas de esta novela negra narrada con un dinámico y atrevido lenguaje cinematográfico. Sin embargo, el autor nos arrastra por un camino inesperado al describir los hechos desde la perspectiva del propio asesino: un sociópata narcisista influenciado por la música más actual y por las grandes obras de la literatura universal.


Dies Irae
La acción de este thriller implacable arranca en la peculiar ciudad italiana de Trieste, frontera entre dos mundos. Augusto Ledesma elige el que fuera hogar de James Joyce como primer escenario para continuar su siniestra obra, que alimenta del aliento de sus víctimas y de la humillación de sus perseguidores. Hasta allí se trasladará el inspector Ramiro Sancho en su frenética y obsesiva persecución de un asesino en serie que parece haber acentuado su voracidad.
Entretanto, al otro lado de la frontera, el psicólogo criminalista y exagente del KGB Armando Lopategui, «Carapocha», recorrerá las calles de Belgrado junto a su hija y ahora discípula con el propósito de zanjar cuentas con un pasado despiadado del que no logra despojarse. En otra vuelta de tuerca, a través de fugaces viajes en el tiempo, descubriremos cómo se fraguó la relación entre Pílades y Orestes y asistiremos a su sorprendente desenlace.


Consummatum est
La pequeña localidad islandesa de Grindavik amanece con todos los miembros de una familia brutalmente asesinados. En uno de los países del mundo con menor tasa de homicidios por habitante, el comisario de la Brigada de Homicidios de Reikiavik, Ólafur Olafsson, se enfrenta al caso más escabroso que ha visto justo en el ocaso de su carrera profesional. Pero muy pronto todas las pistas empiezan a apuntar hacia un sofisticado asesino en serie, Augusto Ledesma, que durante varios años ha ido componiendo una siniestra poética de versos regados de sangre a lo largo y ancho de Europa.
Ante tales evidencias, la INTERPOL decide poner al frente del caso al jefe de la Unidad de Búsqueda Internacional de Prófugos, Robert J. Michelson, que se rodeará de un grupo especial integrado por algunos «viejos conocidos» del asesino.



Sobre el autor....

Nací en Valladolid en 1974. Soy Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y Master en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid.
He desarrollado mi carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación en empresas vinculadas con el mundo de las Telecomunicaciones (Retecal), outsourcing (Grupo Norte) y la Industria Audiovisual (Canal Ocio Europa), hasta que en 2011, mi mujer y yo decidimos trasladarnos a Madrid con nuestro hijo para poder dedicarme en exclusiva a mi carrera de escritor. 
En mayo del 2013 me otorgaron el Premio Racimo de oro de Literatura.
En septiembre del 2014 me concedieron la Medalla de Honor de la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses. 
En noviembre del 2014 me otorgaron el Premio Piñón de Oro.
Desde febrero del 2014 colaboro con El Norte de Castilla con una columna semanal en su sección de cultura llamada, "La Cantina del Calvo". 

Mi opinión…

Sirvan estos, y no otros, los versos que anhelo.
Sirvan a modo de reclamo, de anzuelo.
Que no hay trucha sin mosca, ni pato sin señuelo.
Sigan estos, y no otros, al compás de las canciones.
Sigan a modo de sintonía, de impresiones.
Que no hay ratón sin flautista, ni flores sin balcones.
Sean estos, y no otros, mi cruel llamada de auxilio.
Sean a modo de bienvenida del exilio.
Que no hay trocitos de carne, ni arte sin utensilio.
Porque no se estrechan lazos en momentos fugaces.
Porque no son audaces los cuadros sin trazos.
Porque no se pagan a plazos los trágicos desenlaces.
                Matémonos a tortazos, a puñetazos
a garrotazos, a hachazos, a balazos, pero matémonos ya, enemigo mío,
que morimos cabizbajos.


Esta es, sin duda alguna, una de las reseñas más complicadas que he tenido que redactar hasta ahora. El motivo es tan claro como que se trata de una trilogía tan, tan, tan buena que no sé ni por dónde empezar. Y tampoco sé si podré transmitir hasta qué nivel que ha gustado (quedo rendida ante la narrativa del autor) y lo que os quiero recomendar esta lectura. Porque desde luego, es una de las mejores obras con las que me he cruzado desde hace mucho tiempo.

He preferido hacer una reseña global de toda la trilogía para ofrecerla de modo cerrado. Porque la trilogía se va encadenando de un libro a otro y termina en un broche final perfectamente cerrado para mi gusto (odio los finales abiertos)

La trama arranca en octubre de 2010, en Valladolid. Primero vemos un escenario en el que se está torturando a una señora (luego volveremos a este espacio y sabremos quién es) para rápidamente volver al hallazgo, un mes antes, del cadáver de una joven a la que le han arrancado los párpados. La víctima, además, tiene en la boca un poema.

Pronto conoceremos al asesino de esta chica y de muchos otros más. Porque Augusto Ledesma, que así es como se llama este personaje, comienza una macabra obra que le hará pasearse por prácticamente toda Europa dejando tras de sí un buen rastro de muertes.

Pero no estamos ante un asesino de tres al cuarto. No. Augusto es un ser extremadamente inteligente, amante de la música (a la que vincula con su obra), con una difícil y complicada personalidad que proviene de una infancia en la que sufrió malos tratos.  Augusto también es amante de la literatura y al igual que hace con la música, vincula esta manifestación con sus terribles acciones. Y es que Augusto es un consumado poeta que encuentra la inspiración en la música y que disfruta mucho torturando y asesinando mientras consigue su objetivo: la inmortalidad.

Desde Valladolid hasta Trieste, Belgrado o Grindavik (Islandia), Augusto Ledesma irá dejando parte de su obra para desesperación no solo del inspector Sancho, sino de la propia Interpol.
Lógicamente, al tratarse de una trilogía los personajes que aparecen en ella son varios. Ramiro Sancho es el inspector de homicidios encargado de llevar a cabo la investigación de los crímenes de este asesino en serie. Poco a poco, este caso lo irá absorbiendo de tal manera que la relación que establece con Augusto y con su obra le llega a lo más profundo de su ser.

Armando Lopategui y su hija Erika son otros de los personajes que aparecen de forma continua en la trilogía. Ambos son psicólogos especialistas en la mente criminal y al igual que le pasa a Sancho, la influencia de Augusto en sus vidas será terrible.

Solo os voy a hablar de estos personajes, que digamos son los que permanecen fijos en la trilogía, y voy a pasar por alto a los otros simplemente por no hacer una reseña demasiado extensa y con peligro de meter un spoiler.

Aunque prácticamente me han gustado todos los personajes de las novelas, la relación que se establece entre Ramiro Sancho y Augusto Ledesma es la que más me ha seducido. Entre el inspector de policía y el asesino en serie se establece una relación que podríamos calificar como de cacería, de un juego macabro entre los dos.

La narrativa de César Pérez Gellida es de diez. Los tres libros, y no es que anden escasos en páginas precisamente, se leen casi del tirón gracias a la forma de escribir y a los giros que el autor mete en el momento justo y que hace que la sorpresa del lector sea mayúscula. Simplemente, estamos ante una maravilla de autor.

A los amantes de la música, esta trilogía os va a encantar. Porque toda ella tiene su propia banda sonora (si buscáis por internet, existen recopilaciones de todas las canciones que inspiran a Augusto)

Podría seguir hablando de estas tres novelas, pero no podría dejar más claro lo que me ha gustado. Y no sé, si no lo habéis hecho ya, a qué esperáis a sumergiros en ellas. Si lo habéis hecho, seguro que coincidís conmigo en que se trata de una maravilla de obra. Si no la habéis leído…estáis tardando mucho en hacerlo

Memento mori, Dies Irae y Consummatum est es una trilogía que casi calificaría como maestra. Hacía tiempo que no leía nada del género policíaco que me gustase tanto. El autor no solo representa una escena criminal de aúpa, es capaz de meternos en la enferma y compleja mente de una persona que disfruta matando.

Como colofón, solo puedo decir que tenéis que leer no solo esta trilogía, sino todo lo del autor. Aquí en el blog están las reseñas de Khimera y Konets que aunque son obras independientes de esta trilogía (y supongo que de la otra también) sí se rescatan a personajes de las primeras novelas.

  • Imagen tomada de Google 
  • Datos del autor, sacados de su página web perezgellida.es


2 comentarios:

  1. Esta trilogía es fantástica! Todavía no me he animado a leer las siguientes obras del autor. Pero caerán tarde o temprano.
    Besotes!!

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  2. Tengo pendiente leer la trilogía entera. He leído la última trilogía que me gustó.
    Un beso ;)

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