lunes, 23 de noviembre de 2015

Capítulos 55, 56 y 57 del Libro Segundo de don Quijote de La Mancha


Capítulo LV: De cosas sucedidas a Sancho en el camino, y otras, que no hay más que ver

A Sancho se le echa la noche encima y, en medio de la oscuridad, cae en el fondo de una sima.

Sancho se lamenta de su mala suerte, sobre todo por la parte que le toca al pobre rucio (que es quien realmente se lleva el peso del golpe)

El pobre animal y Sancho se hallan en un auténtico aprieto: han caído en un lugar del que va a ser difícil salir sin ayuda.

Cuando amanece, Sancho se da cuenta de que en la cueva hay una oquedad a través de la cual, con cierto esfuerzo, puede salir. Y en esta situación lo dejamos mientras vamos a ver dónde está don Quijote.

Don Quijote está feliz de pensar que en breve podrá resarcir la honra de la hija de doña Rodríguez. Sale a pasear y, dejándose llevar por Rocinante quien sale disparado, llega hasta la cueva en la que está el pobre Sancho. Éste, al percibir una presencia, pide ayuda y al identificarse como Sancho Panza, don Quijote cree que está hablando con el espíritu del infortunado. Don 
Quijote se da cuenta que se trata de Sancho (sobre todo al oír al rucio rebuznar) por lo que parte hacia el castillo del duque a pedir ayuda.

Finalmente, terminan por sacar de la sima al pobre Sancho.

Cuando éste se presenta ante los duques expone su mensaje: agradece de corazón la confianza depositada en él para gobernar la ínsula pero no puede, ni quiere, seguir en su papel de gobernador. Prefiere pasar de nuevo al servicio de don Quijote.

El duque, aunque lamenta la decisión de Sancho, la acepta.

Capítulo LVI: De la descomunal y nunca vista batalla que pasó entre don Quijote de la Mancha y el lacayo Tosilos, en la defensa de la hija de la dueña doña Rodríguez

Llega el día en el que el lacayo Tosilos se ha de enfrentar a don Quijote para enmendar la deshonra de la hija de doña Rodríguez.

Si vence don Quijote, su contrario se tendrá que casar con la chica. Si el que vence es Tosilos, éste quedaría libre de los cargos.

Desde luego que el duque ya había avisado a Tosilos de cómo vencer (sin dañar) a don Quijote y con ello saldar la deuda, pero ocurre algo que nadie se esperaba. El lacayo, al ver a la muchacha, queda prendado de ella de tal manera que se queda pasmado cuando comienza el enfrentamiento.
Tosilos hace saber que se quiere casar con la chica, el duque se enfada bastante y don Quijote se queda a medio camino sin saber qué hacer. Hasta que conoce el motivo por el que su adversario se ha quedado así y da el visto bueno.

La que no parece muy contenta es la chica pues ve que ese no es su amante y por lo tanto no se va a casar con él. Don Quijote le dice que sí es él, que no le haga caso al físico, pues hay una serie de encantadores que van haciendo de las suyas…

La solución final radica en dejar a Tosilos unos días encerrado para ver si retoma su imagen inicial (aunque Sancho ya advierte que eso no tiene porqué suceder)

Aunque la chica ya no ve con malos ojos casarse con el lacayo. Mejor eso que quedarse sola y deshonrada.

Capítulo LVII: Que trata cómo don Quijote se despidió del duque y de lo que le sucedió con la discreta y desenvuelta Altisidora, doncella de la duquesa.

Don Quijote cree que ha llegado el momento de partir del castillo de los duques. Ya va siendo hora de que parta buscando aventuras.

La duquesa le da a Sancho las cartas de su esposa (ya veremos cómo se toma Teresa eso de que su marido ya no sea gobernador)

Llega el día de la partida y Altisidora le dedica al caballero unos lastimeros versos en los que insinúa que don Quijote se ha llevado unos tocadores y unas ligas de la chica. El duque le insta a devolverlos so pena de enfrentarse a él en duelo.

La cosa no llega a más en parte porque Altisidora reconoce que no se han llevado las ligas (las ha perdido ella) y porque Sancho sí tiene los tocadores.


Por fin, después de muchos días, don Quijote y Sancho abandonan el castillo de los duques rumbo a la ciudad de Zaragoza. 

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