domingo, 18 de octubre de 2015

Capítulos 46, 47 y 48 del Libro Segundo de Don Quijote de la Mancha


Capitulo XVVI: Del temeroso espanto cencerril y gatuno que recibió don Quijote en el discurso de los amores de la enamorada Altisidora.

Al día siguiente, con la idea de lo que oyó a noche anterior, don Quijote se levanta y se encuentra con Altisidora Ésta finge un desmayo al ver a su “amado”.

Don Quijote le dice a la acompañante de Altisidora (ya que cree que la chica se ha desmayado al verlo) que por la noche, con un laúd, le interpretará un poema.

Las muchachas avisan a sus señores de las intenciones del caballero y hacen que don Quijote disponga de este instrumento en sus aposentos.

La broma continúa con la suelta masiva de gatos con cencerros, creando con ello un ruido infernal en todo el castillo. Don Quijote cree que tal número de gatos corresponde con la llegada de unos encantadores. Los gatos huyen de la estancia, excepto uno que se agarra a la cara de don Quijote, dejando al caballero hecho un Cristo. Sólo la intervención del duque consigue  librar a don Quijote (para disgusto suyo) de las garras del animal.

Es precisamente Altisidora quien acude a curar las heridas del caballero.

La broma resulta ser tan pesada y con tan poca gracia, don Quijote se pasó cinco días en cama, que hasta los duques ven que la cosa no tiene nada de gracia.

Capítulo XLVII: Donde se prosigue cómo se comportaba Sancho Panza en su gobierno.

Volvemos hacia la ínsula que gobierna Sancho para ver cómo le va.

Después de ejercer como juez, Sancho es trasladado a un fastuoso palacio. Sancho conoce al que será su médico, el cual le controla tanto la comida que prácticamente no le deja ingerir nada. Sancho se enfada tanto que amenaza al médico con darle unos buenos garrotazos si sigue por ese camino.

De pronto, llega un correo para el gobernador. Al mismo tiempo, Sancho se percata de que tiene un secretario, el cual le lee la misiva.

La carta es del duque, quien advierte a Sancho de la llegada de unos malhechores que buscan asaltar su ínsula. Le aconseja no comer ni dormir y estar alerta ante cualquier anomalía.
Sancho está desmayado. Pide audiencia un labrador que suplica por su hijo y su enamoramiento con una campesina rica. La muchacha, por la descripción que hace el labrador, brilla poco físicamente.

El labrador pide aún a Sancho que interceda por los dos amantes, ya que el padre de la chica se niega a aceptar ese amor. Y ya que se pone…pide 600 ducados para la dote del hijo.

Sancho pierde la paciencia y saca al labrador casi a patadas. ¿Quién se ha creído que es para presentarse a esas horas y encima pedirle dinero?

Capítulo XLVIII: De lo que le sucedió a don Quijote con doña Rodríguez, la dueña de la duquesa, con otros acontecimientos dignos de escritura y de memoria eterna

Volvemos a ver qué tal está don Quijote. Sigue alicaído, casi seis días estuvo encamado tras el ataque del gato.

De pronto, alguien entra en su habitación. Don Quijote cree que es su enamorada Altisidora, pero se trata de una señora madura a la que el caballero confunde con una bruja o un fantasma. La pobre mujer se lleva tal susto de ver las fachas que lleva el caballero, tanto que al intentar huir se pisa las faldas y cae al suelo estrepitosamente.

Doña Rodríguez, que así se llama la señora, se identifica y le dice a don Quijote que acude a él para comentarle una cosa.

Aunque en un principio don Quijote se queda conforme, de pronto le asalta una duda ¿y si se trata de otro engaño del diablo? ¿Y si la señora no es quien dice ser?

Don Quijote termina por aceptara la buena mujer quien le cuenta, entre sollozos, su historia. Historia más que triste, viuda y con una hija en edad de merecer, es precisamente por ella por quien pide ayuda al caballero: necesita que le den justicia ante el agravio que la muchacha ha sufrido  de parte de un labrador un tanto frescales.

Doña Rodríguez advierte a don Quijote del carácter de la duquesa cuando de pronto, alguien entra en la alcoba y a la señora le cae la vela del susto. La alcoba queda totalmente a oscuras, por lo que no se sabe quién le propina una lluvia de golpes a la pobre mujer. Cuando este misterioso ser termina, empieza a pellizcar a don Quijote hasta que se cansa y se va.


¿Quién ha sido el atacante? 

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