jueves, 14 de mayo de 2015

Capítulos 19, 20 y 21 del libro II de Don Quijote de la Mancha

Capítulo XIX: Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otras en verdad graciosos sucesos

Después de dejar el hogar de don Diego, don Quijote y Sancho se encuentran con dos estudiantes y dos labradores.

Los estudiantes enseguida se percatan de que don Quijote no está en sus cabales (el caballero no pierde el tiempo presentándose) y no sólo aceptan su compañía (comparten el mismo camino) sino que lo invitan a una boda.

Se trata de la boda de dos labradores: Quiteria la hermosa y Camacho el rico. Pero la boda cuenta con el aliciente de rondar por ahí un pretendiente despechado de Quiteria, Basilio. Y es que Quiteria se casa con Camacho por obligación paterna ya que la muchacha siempre ha mostrado cierta inclinación hacia Basilio.

Basilio, desde que supo que Quiteria se iba a casar con otro, es un alma en pena. Algo que preocupa a sus allegados.

De esta conversación, y teniendo como origen una corrección lingüística de don Quijote a Sancho, deriva una discusión sobre el buen o mal uso del lenguaje, justificada por el mal uso que se hace en personas como Sancho que no han tenido la opción de estudiar.

Sin comerlo ni beberlo, los dos estudiantes entran en disputa y acaban en una pelea cuerpo a cuerpo, teniendo al resto de la comitiva (Sancho, don Quijote y los dos labradores) como testigos.

Vence el licenciado Corchuelo y sigue la cosa como si nada hubiese ocurrido… Llegan al pueblo de Quiteria, Camacho y Basilio. Pueblo que se prepara para la boda y al que don Quijote rechaza ir a pernoctar por la sencilla razón de que un caballero siempre duerme al aire libre. Algo que no comparte Sancho, quien se acuerda de su descanso en casa de don Diego.

Capítulo XX: Donde se cuentan las bodas de Camacho el rico con el suceso de Basilio el pobre

Sancho y don Quijote se levantan y se dirigen hacia el pueblo ya que han comenzado los festejos por la boda de Quiteria y Camacho.
Sancho se maravilla ante la cantidad de comida que hay para celebrar el festejo. Comida que además, es gratis…

Mientras, don Quijote queda asombrado con los caballos y yeguas del lugar, ataviados para la celebración. Pero lo que realmente deja pasmado al Caballero de la Triste Figura es el baile que se representa en el lugar, con unos bailarines jovencísimos y bellísimos. Danzas que son acompañadas por versos que hablan, entre otras cosas del amor y del interés.

Sancho lo tiene claro: si ha de posicionarse del lado de alguien, será del de Camacho. En su vida ha visto tanta y tan buena comida algo que duda, y mucho, sea capaz de ofrecer Basilio. Don Quijote le dice a Sancho que habla más de lo que debiera, pero también él está cayendo bajo la influencia del rico Camacho…

Capítulo XXI: Donde se prosiguen las bodas de Camacho con otros gustosos sucesos

Sigue la celebración de la boda y hacen acto de presencia los novios. La novia es tan bella que incluido don Quijote, todos quedan pasmados ante Quiteria.

Basilio también hace acto de presencia, recriminando a Quiteria su actitud y autolesionándose después. El joven está muy grave, todo indica que va a morir pero no consiente en atender a razones si Quiteria no se convierte en su esposa. Viendo la magnitud de los acontecimientos y de que al muchacho le queda poco de vida, convencen  Camacho y a la propia Quiteria para que acepte ser la esposa de Basilio.

Quiteria, por voluntad propia y con pleno deseo en ello, acepta convertirse en la señora de Basilio.

Una vez que el matrimonio ha sido bendecido y es legal, Basilio… ¡se incorpora como si nada!

Y es que el chico no estaba malherido, se trataba de un engaño para casarse con Quiteria. 

Lógicamente, después del estupor inicial, da comienzo una agitación promovida por Camacho que si no acaba en mayores es gracias a don Quijote quien insiste en que el amor es tan fuerte que ni las guerras ni peleas harán que desaparezca. Camacho desiste en vengarse y deja ir a Quiteria (quien no da muestras de arrepentimiento de estar casada con Basilio)


Así que Basilio, Quiteria, don Quijote, Sancho y otros acompañantes, abandonan la aldea. El que se va más cabizbajo es Sancho y es que le tiene que decir adiós a esa cantidad de comida de la que nuestro simpático escudero disfrutaba. 

1 comentario:

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