miércoles, 8 de abril de 2015

Capítulos 16, 17 y 18 del Libro II de Don Quijote de La Mancha

Capítulo XVI: De lo que sucedió a don Quijote con un discreto caballero de la Mancha

Parten don Quijote y Sancho tras la pelea con el Caballero del Bosque. Don Quijote está muy contento, eufórico, con su última victoria. Sancho está pensativo, no sabe cómo encontrar una explicación a la presencia de su vecino en esta historia.

Don Quijote intenta convencerlo, por enésima vez, de la presencia de un genio maligno que les desea el mal y con ello hacen que vean cosas que no ven, cuando se encuentran con un caballero muy bien vestido, de color verde.

El caballero de verde queda asombrado al ver a don Quijote, el cual comienza a contarle su historia al recién llegado; creyendo ver admiración en sus ojos. El caballero de verde se identifica como don Diego de Miranda, hombre que lleva una vida normal, con su familia y vecinos, si meterse en ningún lío. Algo que maravilla tanto a Sancho que lo toma casi por un santo.

Don Quijote da muestra de una conducta increíble con el discurso que le da a don Diego cuando éste se queja de que su hijo vive para la poesía en lugar de hacerle hueco a la ciencia.
Hasta Sancho está asombrado de la lucidez con la que su señor argumenta el respeto hacia las letras y en especial hacia la poesía.

Pero…de pronto, don Quijote ve por el camino un carro lleno de banderas reales y cree que tiene ante él otra nueva aventura. Adiós al momento cuerdo de Caballero de la Triste Figura…

Capítulo XVII: De donde se declaró el último punto y estremo adonde llegó y pudo llegar el inaudito ánimo de don Quijote, con la felicemente inacabada aventura de los leones.

Sancho estaba comprando unos requesones cuando su señor lo llama con insistencia. Echa los requesones en la celada de don Quijote quien se la coloca sin mirar dentro, por lo que los requesones comienzan a caerle por toda la cara. Don Quijote cree por un momento que o bien se le derriten los sesos o está sudando, pero ve que se trata de requesones, culpa a Sancho por ponerlos ahí.  Pero Sancho saca balones fuera y le hace ver que quizás también él sea víctima de algún embrujo maligno que ha hecho que don Quijote se enfade con él cuando él no tiene nada que ver…

Llega el carro que tanto mosquea a don Quijote y éste los hace parar. Se identifican como una carga de leones de Orán para el rey. Don Quijote, en un momento de extrema insensatez, pide que le suelten a los leones para encararse con ello. Ante tamaña locura, ancho pide ayuda al Caballero del Verde Gabán. Pero nada…es inútil…don Quijote sigue en sus trece de que le suelten a los leones.

No tienen más remedio que obedecer. Don Quijote está armado y fuera de sí por lo que deciden soltarle a los leones. Pero el león no muestra ningún interés por salir y pasa de don Quijote y de sus tonterías. El caballero se enfada y exige que lo saquen, a palos si es menester, pero el custodio de los animales le hace ver que no, que ya ha demostrado su valentía y no hace falta nada más. 

Don Quijote queda como un héroe, ante sus propios ojos únicamente, pues el resto de la concurrencia cree que está como una chota. Nuestro amigo decide cambiarse el nombre, a partir 
de este momento pide ser identificado como el Caballero de los Leones.

Don Diego no sabe qué pensar de don Quijote. ¿Está loco o cuerdo? ¿Es valiente o insensato? Y con estos pensamientos llegan hasta la aldea de don Diego.

Capítulo XVIII: De lo que sucedió a don Quijote en el castillo o casa del Caballero del Verde Gabán con otras cosas extravagantes

Llegan a la casa de don Diego y salen a recibirlos su hijo (el poeta) y su esposa, quienes se quedan asombrados de ver a don Quijote y su extraña forma de comportarse. Lorenzo y Cristina (hijo y esposa de don Diego) le preguntan a éste sobre don Quijote. Don Diego cree que está loco, pero insta a que lo averigüen ellos mismos…

Así que Lorenzo entabla una conversación con don Quijote que comienza con su interés por escribir poesía.
Al chico le basta una conversación con el caballero para sacar en claro que se trata de un loco con episodios de lucidez.

Durante la comida, Lorenzo declama unos versos ante los que cae rendido don Quijote.

Al cabo de unos días, don Quijote y Sancho parten. El primero quiere ir a la Cueva de los Montesinos y averiguar el nacimiento de las Lagunas de Ruidera. El segundo parte afligido pues sabe que comienzan de nuevo sus penurias.


Esta extraña pareja parte de nuevo hacia otra disparatada aventura. 

2 comentarios:

  1. A mi se me atragantó el quijote en su día y no pude leerlo jajaja y menos cuando te obligan en clase, basta que te obliguen para que no puedas jeje

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  2. Hola
    Hace relativamente poco me volví a releer el Quijote porque cuando me obligaron, no lo leí entero y ahora por fin sí.
    Y sí, lectura obligatoria para todo el mundo, jeje.
    Antes podría ser un peñazo, por la edad, pero es muy buena novela.

    Un saludo!

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