lunes, 16 de febrero de 2015

Capítulos 7, 8 y 9 del Libro II de Don Quijote de La Mancha

Capítulo VII: De lo que pasó don Quijote con su escudero, con otros sucesos famosísimos.

El ama, firme en su idea de que su señor no se vuelva a ir, decide ir en busca del bachiller Carrasco para que éste logre convencer a don Quijote. El ama le suplica que acuda a frenar la última locura de su señor, a lo que el bachiller responde que tranquila, que irá.
Mientras tanto, en la reunión que mantienen Sancho y don Quijote, el primero le pide al su señor que le pague un salario mensual, a lo que el caballero le dice que no, eso no existe en los libros de caballería. No existe el caso de que un caballero pague a su escudero excepto con una ínsula cuando llega el fin de la aventura. Así que o siguen como hasta ahora, o Sancho se deberá de dar media vuelta y quedarse en su casa. Que escuderos deseosos de vivir aventuras hay y a montones…

Sancho se queda pensativo pues no esperaba esa respuesta y en estas está cuando entra el ama con el bachiller Carrasco, quien con los humos muy subidos se dirige a don Quijote quien, para sorpresa de todos, le anima a salir e incluso se ofrece él como escudero. Aunque a don Quijote le enorgullece este gesto, no lo acepta y dice que con cualquier escudero se conforma…ya que Sancho no quiere acompañarle. Pero Sancho rectifica y se funde en un emotivo abrazo con su señor al que promete acompañarle allá adonde vaya. El amo y la sobrina la toman con el bachiller a quien culpan de haber convencido a esta pareja de aventureros a salir de nuevo.

Una noche, con el bachiller como único testigo, Sancho y don Quijote salen de la aldea rumbo a Toboso. Comienza la tercera salida del caballero de la Triste Figura.

Capítulo VIII: Donde se cuenta lo que le sucedió a don Quijote yendo a ver a su señora Dulcinea del Toboso

Hamete Benengeli nos recuerda que comienza una nueva aventura del caballero y su escudero rumbo al Toboso para obtener el beneplácito de Dulcinea y poder salir de nuevo a la aventura. Sancho intenta decirle la verdad sobre Dulcinea, pero don Quijote se niega a escuchar nada.
A continuación, el caballero habla sobre el deseo de alcanzar la fama que tienen algunas personas, las cuales llegan a cometer auténticas locuras por ello.

A Sancho le entra una duda… ¿dónde están ahora todos esos personajes de la Antigüedad que han pervivido en el tiempo? A lo que Sancho quiere llegar con esta pregunta es a que los únicos que consiguen ser adorados después de muertos son los santos, ese es el camino que se ha de seguir para obtener una fama duradera y no el que ellos han tomado. Don Quijote, como es lógico, no comparte esa idea y en ello están cuando llegan al Toboso. A don Quijote le embarga la alegría, a Sancho el pesar. Porque el primero no sabe que su escudero jamás ha ido a casa de Dulcinea, ni sabe dónde está y teme el momento en el que su señor le ordene ir a casa de su amada…

Capítulo IX: Donde se cuenta lo que en él se verá

Por fin entran en la ciudad, de madrugada, y don Quijote le ordena a Sancho que le guíe hasta el palacio de Dulcinea. Como Sancho le dice que no era un palacio el lugar en el que la encontró, don Quijote cree que se trata de un lugar de retiro de la princesa Dulcinea y allá que van. Sancho intenta convencer a su señor de que no son horas de llamar a ninguna casa, pero don Quijote insiste en averiguar cuál es la residencia de Dulcinea y luego verán lo que hacen. Comienzan a discutir sobre Dulcinea (uno que no la conoce pero está enamora de ella y el otro que tampoco sabe nada de ella porque incumplió el recado de su señor de acercarse a la chica)

En ello están cuando se tropiezan con un labrador que iba a faenar al campo. Don Quijote le pregunta si conoce el paradero de la princesa Dulcinea a lo que el labrador responde que no, que es forastero y que el cura y el sacristán podrán ayudarles pues conocen a toda la población. Aunque a él no le suena nada que viva una princesa en el Toboso…


Cuando el labrador se va a comenzar su trabajo, Sancho consigue convencer a su señor de que abandone el lugar y que ya volverá él a buscar a la señora. Sancho, por fin, respira aliviado cuando salen de la ciudad y se quedan cierta distancia de la misma. 

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Espero que lo disfrutes mucho ^^
    Besos!

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  2. Ufff ya si que es verdad que he perdido el ritmo con El Quijote, voy a tener que darme un atracón un día de estos.
    Besos.

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