miércoles, 19 de noviembre de 2014

Capítulo XLV del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XLV: Donde se acaba de averiguar la duda del yelmo de Mambrino y de la albarda y otras historias sucedidas, con toda verdad

Comienza una discusión entre don Quijote y el barbero sobre el origen de la bacía /yelmo. El barbero, que conoce a don Quijote y sabe cómo se las gasta, decide hacerle una burla de la que pronto forman parte el resto de los presentes en la venta; excepto las mujeres y algún que otro huésped despistado.

Comienzan a discutir sobre si don Quijote lleva consigo una alabarda o un jaez de caballo. Aquí el caballero cede pues son ya tantas las cosas que le han pasado en la venta que no se atreve a jurar si es una cosa o es otra…

Pero la broma sale cara…y es que uno de los cuadrilleros (que no sabe de qué va la cosa y cree que la burla es real) discute con don Quijote. Éste, ni corto ni perezoso, le intenta arrear un buen palo lo que provoca la ira del resto de cuadrilleros.

Comienza tal refriega que pronto la venta parece un campo de batalla pues todos están dándose palos.

De repente, don Quijote grita a pleno pulmón para que todo el mundo pare. ¿Es que nadie ve, argumenta el de la Triste Figura, que toda esta situación es producida por el encantamiento del lugar?
Don Quijote pide paz y calma. Pide que se recapacite pues de nuevo son las fuerzas encantadoras de la venta/castillo las que provocan estas situaciones.

Aunque hay algunos, que o bien no conocen a don Quijote o como en el caso del ventero que ya está hasta la coronilla de las locuras del caballero, que no quieren dejar la trifulca, que quieren seguir peleando, lo cierto es que la mayoría se calma.

Pero no… no llega la paz a la venta. Uno de los cuadrilleros recuerda que la Santa Hermandad busca a alguien que se ajusta a la descripción de don Quijote como un salteador de caminos. Así que decide comprobarlo y…sí, llega a la conclusión de que tiene al delincuente delante de él y que es don Quijote.

Comienza de nuevo otra pelea pues el cuadrillero agarra a don Quijote para entregárselo a la Santa Hermandad a la vez que el caballero se defiende con uñas y dientes. Esto provoca que de nuevo se enzarcen en una pelea de grandes dimensiones que sólo se para con la intervención de don Fernando.

Como dice Sancho, al final va a tener razón don Quijote y la culpa es del lugar y de sus encantamientos, pues es imposible permanecer mucho tiempo en él sin tener pelea…


Termina el capítulo con los cuadrilleros pidiendo que le entreguen a don Quijote para entregárselo a la Santa Hermandad mientras que el caballero pronuncia uno de sus interminables monólogos a modo de defensa. 

3 comentarios:

  1. Tengo que leer Don Quijote... Algún día lo haré...
    Besos

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  2. Ya os tiene que quedar poquito!!
    Un beso!

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  3. Leí El Quijote hace muchos años, pero no me importaría volverlo a hacer de este modo.

    Un beso.

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