lunes, 3 de noviembre de 2014

Capítulo XLIII del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XLIII: Donde se cuenta la agradable historia del mozo de mulas, con otros estraños acaecimientos en la venta sucedidos

Retirados todos a descansar, comienza la vigilancia del castillo-venta por parte de don Quijote.

Al amanecer se oye una hermosa voz que canta, voz que encandila a las mujeres de la venta y a Cardenio quienes están atentos a esta armoniosa y bella voz. Dorotea despierta a Clara, la hija del oidor, pues cree que no debe perderse escuchar esta hermosa melodía. La chica presta atención y se muestra muy nerviosa, confesándole a Dorotea que el cantante es un enamorado suyo que le sigue allá adónde va. No, no es un mozo de mulas, es un auténtico señor, vecino de Clara del reino de Aragón. Sólo la chica sabe que le sigue allá adónde va pues su enamorado es muy discreto.

Las chicas se vuelven a dormir con la promesa de Dorotea de intentar solucionar este romance secreto.

Don Quijote continúa su guardia ajeno a esta situación y termina por convertirse en el blanco de una broma que le gastan la hija del ventero y Maritornes quienes saben perfectamente que el Caballero de la Triste Figura es un tanto especial. La broma que le gastan es bastante pesada pues dejan a don Quijote atado a un ventanuco y sostenido tan solo por una cuerda atada a la muñeca. Menos mal que justo debajo de don Quijote está Rocinante quien es bastante tranquilo y tiene pocas intenciones de moverse del sitio…

Don Quijote achaca esta situación tan incómoda a un nuevo encantamiento ya que es la segunda vez que vive una situación similar en este castillo (siguen con la idea de que la venta es un castillo)

En esta situación le sorprende el día y cuatro caballeros que llaman a la venta. Don Quijote les dice que nadie de la fortaleza estará despierto, quedando los caballeros tan confundidos como asombrados de ver a un señor colgado de una ventana hablando de una fortaleza que no existe.

Los caballeros se cansan de ver a don Quijote e insisten llamando a la venta. Al final el ventero les abre y don Quijote termina por quedar colgado literalmente al moverse Rocinante, atraído por la cercanía de otro caballo de los recién llegados.


Don Quijote queda colgado en medio de grandes dolores y gritando de puro dolor. 

3 comentarios:

  1. Pobre Quijote! si es que lo que no le pase a él ....
    Besos!

    ResponderEliminar
  2. Yo estoy deseando que salgan de la venta
    Besos

    ResponderEliminar

-No publicaré comentarios que incluyan invitaciones a otros blogs. Si me interesa vuestro espacio, no os preocupéis que ya os seguiré.No hace falta que me lo digáis...

-No publicaré comentarios que contengan algún tipo de enlace ni aquellos que se basen en el "si me sigues, te sigo"

- Si queréis hablarme de vuestras obras, tenéis un email al que dirigirse. No publicaré ningún comentario de promoción.

-Siempre respeta las opiniones de los demás, si no tu comentario quedará eliminado antes de publicarse.