lunes, 20 de octubre de 2014

Capítulo XLI del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XLI: Donde todavía prosigue el cautivo en su suceso

Continúa la narración del cautivo acerca de cómo consiguió huir junto a Zoraida y el resto de sus compañeros.

El renegado murciano compra una barca y está unos cuantos días probándola haciendo viajes cortos. Me ha llamado la atención la denominación que se hacía a los moros hispanos: a los aragoneses se les llamaba tagarinos, a los granadinos mudéjares y a éstos en el reino de Fez, se les llamaban elches.

El renegado intenta ponerse en contacto con Zoraida para hacerle ver que su plan sigue adelante, pero le es imposible contactar con la chica.

Se aproxima la fecha de la huida y el cautivo reúne a 12 españoles con los que partir, aunque lo más complicado será contactar con Zoraida para avisarle de la marcha del plan, pues es complicadísimo entablar conversación con ella.

Pero la suerte está del lado de nuestro protagonista y un día coincide con la chica y su padre en el jardín.

El cautivo se queda maravillado ante la belleza de Zoraida (hay que recordar que no la había visto hasta entonces, tan sólo se había comunicado con ella por mensajes)

Consiguen hablar de la huida en clave, despistando totalmente al padre de Zoraida quien no sospecha nada de los planes de su hija.

Llega el decía de la huida y los planes no salen del todo bien pues el padre de Zoraida los descubre y se lo llevan de rehén. Aunque intentan llegar a Mallorca, el viento los devuelve a Argelia, así que van rumbo a Orán. El padre de Zoraida se entera de que este rapto es una huida enmascarada de la chica, quien confiesa su fe cristiana. El hombre pilla tal disgusto que termina tirándose por la borda, pero es rescatado a tiempo de una muerte segura.

El viento los lleva de nuevo a tierras argelinas, concretamente a una zona conocida como Cala Rumía (que quiere decir “la mala mujer cristiana” y que hace referencia al lugar en el que se supone está enterrada Cava, la hija del Conde don Julián de quien se dice trajo a los moros a la península para vengarse de don Rodrigo quien la había engañado) Aquí es donde liberan a los moros que llevaban como rehenes, entre ellos al padre de Zoraida quien reniega de su hija.

Se hacen de nuevo a la mar y son atacados por corsarios franceses quienes les roban todo aquello que llevan de valor, pero los ayudan a alcanzar las costas españolas.

Llegan por fin  a tierra y son reconocidos como cristianos cautivos, por lo que les ayudan a seguir sin problemas. Llegan hasta Vélez Málaga y desde aquí, cada uno  de los miembros de la comitiva elige un camino, quedando solos el protagonista y Zoraida quienes ponen rumbo a la tierra natal del primero.


Tan sólo buscan un lugar en el que vivir en paz, tranquilos y con el amor que se profesan. 

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