lunes, 8 de septiembre de 2014

Capítulo XXXV del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XXXV: Donde se da fin a la novela del curioso impertinente

Apenas les queda nada por leer de la novela cuando aparece Sancho (recordamos que ni él ni su señor estaban presentes en la lectura) gritando que su señor se ha metido en una pelea gorda con el gigante enemigo de la princesa Micomicona, al cual le ha arreado un golpe en la cabeza bastante gordo pues se la ha partido en dos y no para salir sangre.

Imaginaos la cara de todos…alucinando completamente con esta nueva historia hasta que el ventero cae en que quizás a lo que don Quijote le ha dado mil y un sablazos es a los cueros de vino tinto que hay en su habitación y lo que ellos creen que es sangre, es en realidad tan preciado líquido…

Así que salen todos raudos y veloces hacia la estancia en la que está don Quijote y se lo encuentran en camisa de dormir, dejando poco a la imaginación, dando sablazos a diestro y siniestro (o sea, reventando los cueros de vino y esparciendo el líquido) Pero todo ello…dormido. Y es que eran tantas y tan fuertes las ganas de don Quijote de vencer al gigante que estaba soñando con su ataque.

La verdad es que a don Quijote se le medio justifica su descabellada acción…pero… ¿y a Sancho? Porque el primero anda dormido, pero su fiel escudero está perfectamente despierto…y cree a pies juntillas que su señor está luchando con el gigante…este pobre de Sancho me da a mí que va a perder la cabeza más pronto que tarde…

Y es por eso que descubren a un Sancho desesperado buscando la cabeza del gigante. Y es que si no la encuentra no habrá prueba de lo que ha hecho su señor y si no la hay, adiós a su recompensa…

El ventero está que se lo llevan los demonios viendo el destrozo que le ha hecho el de la Triste Figura. Consiguen acostar de nuevo a don Quijote, exhausto tras su tremenda pelea, creyendo que le ha dado muerte al gigante y con ello ha servido a la princesa.

Sancho sigue desconsolado de ver que no encuentra la dichosa cabeza por ningún sitio y al ventero….es que maldice a don Quijote, a Sancho y al mismo momento en el que los dejó entrar de nuevo en su venta, sabiendo como sabe que ya se fueron sin pagar la vez anterior.

El cura intenta calmar al ventero diciéndole que le repondrá de sus pérdidas. Dorotea calma a Sancho al decirle que le cree, que sabe que la cabeza del bicho tiene que estar por ahí…

Cuando ya parece que todo el mundo está calmado, prosiguen con la lectura de la novela; la cual termina de esta manera:

Anselmo confía en Camila, a la cual no parece (de cara a su marido) agradarle mucho las visitas de Lotario a su casa. Éste le dice a Anselmo que no cree conveniente seguir yendo a su casa, cosa que Anselmo le prohíbe.

Leonela, por su parte, sigue confiada con sus encuentros nocturnos con su amante hasta que un día, su señor Anselmo la descubre. Ve a un hombre saliendo de la habitación de la criada y Leonela le dice que se trata de su esposo, algo que Anselmo no cree. Leonela, castigada por su amo a ser encerrada en su habitación, decide contarle una cosa a Anselmo, cosa muy importante, si la deja salir…

Anselmo le cuenta lo sucedido a Camila, a la cual le entra un miedo espantoso pues cree que Leonela le va a contar sus amoríos con Lotario. Así que con la ayuda de éste, huye la muchacha de su casa destino a un monasterio. Lotario la lleva hasta allí y luego desaparece.

La que también desaparece es Leonela ya que consigue huir a través de la ventana de su habitación. Así que cuando Anselmo se levanta por la mañana ve que está solo…

Anselmo decide huir de Florencia rumbo a la aldea en la que se refugió cuando comenzó su patraña hacia su esposa. De camino, agotado por los sucesos, decide descansar a la sombra de un árbol y hasta allí llega un caminante que le cuenta un hecho que es la comidilla en toda la ciudad: anoche, Lotario, íntimo amigo de Anselmo, se fugó con la esposa de éste. Y sí, lo saben de muy buena tinta pues quien lo contó es la criada de la mujer, a quien pillaron huyendo a través de la ventana de su habitación…

Anselmo no da crédito a lo que escucha…aún así consigue llegar hasta la aldea y refugiado en la casa de su amigo, escribe unas líneas en las que deja constancia de su muerte…porque sí, Anselmo muere.

Deja escrito que él es el único culpable de su fallecimiento y de todos los hechos acaecidos con anterioridad, exculpando a los demás.

La noticia de la muerte de Anselmo se esparce como la pólvora llegando a oídos de su esposa, Camila. Lotario no se sabe si llegó a conocer esta desgracia pues falleció en una batalla en Nápoles.


Camila, viuda y sola, sin Anselmo ni Lotario, terminó sus días entre la tristeza y la melancolía. Trágico fin para los protagonistas de una historia sin sentido. 

1 comentario:

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