lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo XXVIII del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XXVIII: Que trata de la nueva y agradable aventura que al cura y al barbero sucedió en la mesma Sierra
Comienza la cuarta parte del libro en la que habíamos dejado al cura intentando consolar a Cardenio y digo intentando porque de repente, se escuchan unos terribles lamentos.

Buscan de dónde provienen esas quejas y descubren a un joven vestido como labrador, cuyas manos y pies se les antoja muy finos, lavándose en un arroyo. Pero… ¡oh, sorpresa! ¡No es un muchacho lo que ven! ¡Se trata de una chica!
Una chica hermosísima, de una belleza pura y radiante.

Le dan alcance cuando la joven, al percatarse de la presencia del cura, el barbero y Cardenio, intenta huir. Ante esta situación, la muchacha decide contarles su historia: es hija de unos labradores andaluces, ojito derecho de sus padres, con cierta libertad para ser mujer y que tuvo una vida feliz y dichosa hasta que tuvo la mala suerte de cruzarse en el camino de un duque que tenía dos hijos. Uno de los hijos se llama Fernando…

Al oír este nombre, a Cardenio le cambia la cara y empieza a atar cabos sobre la identidad de la muchacha…

Dorotea, que así es como se llama la chica, continúa narrando el acoso al que la somete don Fernando, quien cegado por la belleza de la joven, manipula y engaña con la promesa de convertirla en su esposa.
Dorotea se ve en la obligación de aceptar al insistente don Fernando en sus aposentos (al fin y al cabo, acabará tomando lo que desea por la fuerza y entonces nadie creerá a la infeliz muchacha)

Una vez consumado lo que el sinvergüenzón de don Fernando quería, y a pesar de que éste le había prometido a la chica casarse con ella, decide pasar olímpicamente de ella. Dorotea se queda en una delicada situación, pues ya no es doncella…y termina por darse cuenta de que ha sido burlada cuando le llega la noticia de que don Fernando se va a casar con otra joven. Dorotea decide ir hasta la ciudad de este mal nacido para vengarse de él y allí sabe de la historia de la boda de don Fernando con Luscinda (el pobre Cardenio está para darle algo) y cómo ésta intentó darse muerte en la misma boda alegando que no podía casarse pues ya era la esposa de Cardenio.

Cuando tiene constancia de esto, Dorotea alberga la esperanza de desposar con don Fernando (tal y como él le había prometido) pero le llega la noticia de que sus padres la están buscando, que creen ha sido secuestrada por el mozo con el que ha huido.

Así que Dorotea decide huir a las montañas, teniendo que soportar en las mismas un intento de abuso por parte del mozo, del que se defiende con uñas y dientes y al que deja, no sabe si malherido, en un barranco.

Sola, desamparada y con la sensación de haber sido traicionada por todos, Dorotea se adentra en las montañas con su pena.

Aunque consigue simular ser un varón y logra un empleo, pronto se destapa la mentira y la pobre chica tiene que sufrir otro intento de abuso.

Al fin decide esconderse en las montañas y vivir sola, rogándole al cielo que le permita alcanzar la paz que se merece.



1 comentario:

  1. Me ha gustado ver la otra cara de la historia de Cardenio y Luscinda
    Besos

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