miércoles, 25 de junio de 2014

Capítulo XXIV del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XXIV: Donde prosigue la aventura de la Sierra Morena

Este capítulo comienza con la conversación entre don Quijote y el Caballero del Bosque. Ante la petición de don Quijote por conocer la historia de este misterioso personaje, el Caballero del Bosque decide contarles su historia.

Se llama Cardenio, es andaluz y proviene de una rica familia. Tenía un amor correspondido en la persona de Luscinda. Un día, recibió carta del duque Ricardo, grande de España, en la que se le pide que se dirija a su presencia para cumplir el cometido de acompañar a su hijo. Cardenio tiene la obligación de cumplir esta orden, por lo que se traslada a casa del duque no sin antes dejar claro a Luscinda y a su familia su deseo de estar con ella a la mayor brevedad posible.

En casa del duque, entabla amistad con el segundo hijo del mismo, Fernando. Éste está encaprichado de una labradora a quien promete matrimonio para poder intimar con ella, a sabiendas de que su padre, el duque, no aprobaría esta unión. En realidad, esta unión es un capricho de Fernando quien se cansa de la muchacha una vez consumado su amor y para no verla más, acompaña a Cardenio de vuelta a casa. Y es que nuestro joven ermitaño recibió el encargo del duque de dirigirse a su localidad natal para tratar un negocio de caballos.

Cardenio comete el error de presentarle a Fernando a Luscinda, pues el primero cae perdidamente enamorado (o encaprichado,  más bien) de la muchacha.
Aunque Cardenio deja claro desde un principio que no quiere que se le interrumpa en su exposición, don Quijote no puede resistirse a ello cuando escucha que Luscinda era muy aficionada a la lectura del libro de caballería Amadís de Gaula.

Como ni uno ni el otro están muy bien de la cabeza, comienzan a surgir los malentendidos…y las reacciones violentas. Así, Cardenio cree que don Quijote lo trata de mentiroso y bellaco y le responde arreándole una pedrada que lo tira de espaldas. Sancho, al ver que atacan a su señor, decide defenderle y también recibe sus buenos palos. Al igual que el pobre cabrero, quien estaba tan tranquillo escuchando la historia. Cuando Cardenio se cansa de espolsar a todo bicho viviente, decide esconderse de nuevo en la montaña.

El pobre Sancho se siente tan frustrado que le echa la culpa al cabrero e incluso intenta pegarle. Aquí es don Quijote quien tiene el suficiente seso como para parar esta situación al asegurar que el cabrero no tiene culpa de nada.
Don Quijote le pregunta al cabrero si existe la posibilidad de encontrar a Cardenio pues se ha quedado con el deseo de saber el final de la historia.
El cabrero le dice que si sigue buscando, lo encontrará, cuerdo o loco.


¿Logrará don Quijote dar con el Caballero de la Montaña? Leeremos el próximo capítulo para saberlo…

1 comentario:

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