lunes, 28 de abril de 2014

Capítulo XVI del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capitulo XVI: De lo que le sucedió al ingenioso hidalgo en la venta que él imaginaba ser castillo


Llega Don Quijote y Sancho a la venta (tenemos que recordar que para don Quijote no es una venta, sino un castillo) Don Quijote llega hecho un Cristo, lo que hace que la esposa del ventero, su hija y una muchacha asturiana (poco agraciada físicamente de la que Cervantes dice que tiene el pelo como crines…) que tienen trabajando con ellos, Maritornes, se dediquen a curarle las heridas que traía. Disponen de un lugar de descanso para caballero y escudero en la venta junto a un harriero. Lo que no resultan nada cómodos son los camastros que les proporcionan y es que parece que es casi mejor dormir en el suelo que sobre esos supuestos colchones.

La ventera y Maritornes comienzan a hacerle preguntas a Sancho sobre las heridas de su señor (Sancho había dicho que había sufrido una caída) y sobre lo que significa ser “caballero aventurero” Y Sancho, que a estas alturas tiene más que aprendido qué significa acompañar a un caballero aventurero, les cuenta la misma versión que en su día le contó su señor: que un día, una de esas aventuras, les hará dueños y señores de unas tierras que les acarrearán fama y fortuna.

Aunque parecía que don Quijote estaba casi en estado de coma pues no había dicho ni mu, en realidad se estaba enterando de todo. Así que de repente, se incorpora en su camastro y comienza su particular cháchara sobre su naturaleza caballeresca. Cháchara que deja pasmadas a su auditorio femenino (ventera, su hija y Maritornes) quienes no parecen entender lo que les suelta el caballero.

Llega el momento de irse a dormir. Toda la venta está a oscuras y al parecer, todos duermen. Todos menos Maritornes, el harriero y don Quijote. Y es que a muchacha le había prometido al harriero un momento de intimidad con él y como ella no es de faltar a sus promesas, allá que se va hacia la alcoba que comparten los huéspedes. Don Quijote no podía dormir del dolor que tenía en sus huesos de la molienda, lo cual unido a la situación de semipenumbra en la que está hace que su imaginación comience a hacer de las suyas y se crea que la venta es un castillo y que la hija del ventero se ha enamorado de él y que está dispuesta a yacer con tan ilustre caballero.

En esas estamos cuando aparece Maritornes dispuesta a cumplir la promesa que le había hecho al harriero. Y don Quijote, cuando la ve y con su imaginación en plena ebullición, la atrae hacia sí y la mete en su camastro. Allí le susurra el motivo por el que ese amor, ese deseo, no puede ser satisfecho…y es que en la mente y en el  corazón del caballero ya existe una sola mujer: Dulcinea.

Mientras Maritornes no sabe qué demonios decir, el harriero (que lo ha escuchado todo) cree que don Quijote le va a levantar su conquista y que la muchacha no tiene palabra. Se acerca hasta el camastro de don Quijote y ve cómo Maritornes está intentando soltarse de los brazos del caballero, por lo que el harriero comienza a pegarle una paliza a don Quijote que prácticamente lo deja inconsciente. En esta somanta palos, se rompe el camastro y ese ruido es el que despierta al ventero, el cual ya sabe que Maritornes es un poco ligera de cascos y que alguna de las suyas está haciendo. Allá que va el ventero hecho una furia, lo que hace que Maritornes se meta en el camastro de Sancho, el cual ni se ha enterado de lo que pasaba y dormía a pierna suelta. Claro, de repente el pobre nota un bulto en su cama y en la duermevela comienza a dar patadas al bulto…y el bulto (que es Maritornes) responde dando otras patadas. Así que acaban los dos (Sancho medio dormido y Maritornes bien despierta) dándose patadas y golpes sin ton ni son.

El harriero ve ahora que es Sancho quien yace con la muchacha por lo que allá que se va disparado a soltarle sus buenos golpes al pobre de Sancho (el cual sin comerlo ni beberlo cobra siempre)

Imaginaos la escena: el harriero le pega a Sancho, éste le pega a Maritornes y ésta aguanta los palos del ventero quien ha hecho acto de presencia en el lugar alertado por los ruidos. Todos pegan a lo que sea porque es que encima no ven nada pues se han quedado sin iluminación.

Esta lluvia de palos termina cuando irrumpe en el lugar un miembro de la Santa Hermandad que se alojaba en la venta y anuncia, a voz en grito, que hay un fallecido (don Quijote parece más muerto que vivo, la verdad) y que de la venta no sale nadie.


Ante este anuncio, Maritornes, el harriero y el ventero desaparecen del lugar, dejando solos a don Quijote y a Sancho. Ambos inmóviles después de caerles la enésima lluvia de palos en sus aventuras. 

  • Imagen tomada de a página Spanish Arts
  • Grabado de Gustavo Doré 

6 comentarios:

  1. Este capítulo me ha resutlado de los más divertidos.

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    1. Y a mi,sobre todo la escena de la lucha entre Sancho y Maritornes

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  2. Se va notando que los capítulos son más densos (que no aburridos). Buena reseña del capítulo, a ver si me pongo ¡por Dios!

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  3. Don Quijote y sus peleas... Es único.
    Un beso.

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  4. Esta capítulo es mucho más divertido que los anteriores, incluso más que el de los molinos :)

    Bs.

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