lunes, 7 de abril de 2014

Capítulo XIII del Libro Primero de don Quijote de la Mancha

Capítulo XIII: Donde se da fin al cuento de la pastora Marcela, con otros sucesos

Comienza un nuevo día y con él, el entierro de Grisóstomo. Al mismo acuden todos los pastores junto a don Quijote y Sancho.



Camino al lugar del entierro, unos asistentes al mismo le cuentan a don Quijote otra versión de los hechos, aunque en honor a la verdad, no aportan nada nuevo; ya que acuden al entierro movidos por la curiosidad.
Lo que les llama la atención a la nueva comitiva de pastores es la indumentaria de don Quijote y por ello le preguntan a qué es debido que ande de esa guisa en una tierra tan pacífica. No hace falta hacer mucho ejercicio de imaginación para pensar en la respuesta de nuestro caballero favorito, la cual no deja dudas a nadie de que anda un pelín tocado de la cabeza. Idea que se confirma entre los pastores cuando don Quijote les explica qué es ser caballero andante.

Uno de los pastores, Vivaldo, para hacer más ameno el camino,  decide seguir dándole charla a don Quijote, consciente de que el gentil caballero que tenía delante tenía la cabeza llena de pájaros y era más que probable que alguna burrada se le escapase.

Comienza un análisis entre Vivaldo y don Quijote sobre las diferencias entre un caballero y un monje que derivan en una serie de preguntas hacia el caballero: ¿tiene que tener forzosamente un caballero una dama enamorada? La respuesta de don Quijote es que sí, es algo imprescindible. Para Vivaldo no está tan claro… ¿y si el caballero en realidad no está enamorado de una dama sino de su profesión?

Estas preguntas llevan a preguntar a don Quijote sobre quién es su amada y cuál es su origen, si es una dama de alta alcurnia. Lógicamente, no tienen ni idea de quién es, no reconocen su nombre como un alto apellido, algo que asombra enormemente a don Quijote.

Llegados a este punto, todos tienen clara la locura de don Quijote, excepto el ingenuo Sancho (para justificarlo un poco tenemos que decir que es el único que lo conoce más tiempo, por lo que lo de ser caballero cree que es cierto pues es así como lo ha conocido) Lo que pone en duda Sancho es la identidad de Dulcinea, y es que el escudero tampoco ha oído hablar de tan ilustre dama…

Por fin llegan al lugar del entierro del pobre Grisóstomo, el cual yace en el suelo rodeado de sus libros y escritos en los que narra su desdichada historia de amor con la malvada (al menos así la pintan el resto de pastores, ya me gustaría a mí saber la versión de la muchacha) Marcela.



Un asistente al entierro sugiere hacer público los escritos de Grisóstomo y así evitar que su desdicha caiga en el olvido. La idea que se mantenía hasta este momento era la de enterrar al joven con estos escritos.

Haciendo público los escritos de Grisóstomo se evitaría que otros desdichados cayesen en la misma trampa de amor mortal.

Vivaldo agarra un escrito titulado “Canción desesperada” y a petición de Ambrosio (íntimo del fallecido) comienza a leer  ante la atenta concurrencia…

Qué es lo que dice el escrito…lo sabremos en el siguiente capítulo.


  • Imágenes tomadas de la página Spanish Arts
  • Grabados de Gustavo Doré 

3 comentarios:

  1. Qué inocente es Sancho, verdad? Mira que le conoce de toda la vida y, sin embargo, se lo cree todo!
    Besos

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  2. POca aventura veo de momento. CReí que ibamos a pasarnos el tiempo batallando, jajaja

    Bs.

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