lunes, 24 de marzo de 2014

Capítulo XI del Libro Primero de Don Quijote de la Mancha

Capítulo XI: De lo que le sucedió a don Quijote con unos cabreros

Don Quijote y Sancho se unen a la compañía de los cabreros, para regocijo del propio Sancho quien no se quiere sentar a comer con Don Quijote y los cabreros pues así es más libre de comportarse como le dé la real gana en la mesa. Pero don Quijote, con tirón incluido, lo obliga a sentarse con sus anfitriones.



Los cabreros está ojipláticos observando a estos dos elementos discutir sobre si comer juntos o no, sobre todo están asombrados de las ceremonias dialécticas que se llevan entre ellos.

Una vez terminado el dilema de si comer juntos o no, comienzan a degustar las viandas que los cabreros les ofrecen. Finalizado el acto de alimentarse, Don Quijote (al tomar unas bellotas en sus manos) suelta un discurso que parece no tener fin… y que parece no es muy entendido por su escaso público. En este discurso, don Quijote les da las gracias por atenderlo a él y a su escudero, gracias por otro lado innecesarias pues es de ley que se haga esto con un señor de su nivel.

Uno de los cabreros le habla de un compañero, un muchacho joven que canta y toca el rabel (un instrumento de cuerdas que se tocaba con arquillo) y decide agasajar a don Quijote (ya que es su obligación) con la música de este muchacho. Antonio, que así se llama el susodicho, canta una composición que habla sobre los amores de una tal Olalla.

Aunque a don Quijote parece que le gusta lo que ha oído, a Sancho no parece gustarle tanto. Y es que el fiel escudero tiene deseos más mundanos y a lo que aspira en ese momento es… a dormir.

Algo que don Quijote no piensa hacer pues es bien sabido que un buen caballero ha de pasar la noche en vela.



Eso sí, antes de dormir, don Quijote le pide a Sancho que le cure la oreja, la cual le duele a rabiar. Finalmente, es uno de los cabreros el que accede a ejercer de enfermero de tan ilustre huésped, y le cura a base de una cataplasma de romero con sal y saliva.


Y así los dejamos, vamos a ver qué le ocurre a nuestro querido hidalgo en el siguiente capítulo. 

  • Imágenes tomadas de la página SpanishArts
  • Grabados de Gustavo Doré 

2 comentarios:

  1. Y lo que les quedará por pasar, me parece. Ais si hubiera yo podido apuntarme, seguro que también lo disfrutaba.

    Un saludo.

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  2. Me ha gustado la cultura popular de los cabreros

    Bs.

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