lunes, 17 de febrero de 2014

Capítulo VI del Libro Primero de Don Quijote de la Mancha

Capítulo VI: Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo

Una vez ha llegado el barbero, y mientras don Quijote descansa en sus aposentos, su sobrina, el ama, el cura y el propio barbero deciden entrar en la habitación en la que don Quijote guarda sus libros.


Convencidos de que son los libros los que enturbian el buen juicio del señor Quijano, optan por quemarlos. Pero antes de eso, el cura decide echar un vistazo a la extensa biblioteca de don Quijote y comienza una curiosa selección de libros que se salvan y de otros que acabarán en la hoguera.

Así, encontramos detalles de interés como cuál fue el primer libro impreso en España (Los cuatro de Amadís) y que se salva de la quema gracias al barbero, quien opina que es el mejor en su género. Me ha llamado la atención el amplio conocimiento literario que tiene el cura, quien incluso llega a rescatar la obra de Cervantes La Galatea, pues dice que es amigo suyo (genial ese guiño del autor hacia su persona) En realidad, el cura salva todos los títulos cuyos autores son amigos suyos.

Con los libros que hay en la biblioteca que están escritos en otro idioma distinto al castellano, deciden arrojarlos a un pozo hasta saber qué hacer con ellos.


También me ha sorprendido la reacción del cura al ver un ejemplar de la obra Historia del famoso caballero Tirante el Blanco, obra que incluso llega a recomendar encarecidamente al barbero. El motivo de que me haya sorprendido esta recomendación no es otro que esta que suscribe estas líneas tuvo que leerse en sus años mozos, una parte de esta obra. Eso sí, tuve que leerla en valenciano antiguo…nada fácil, desde luego.


Los únicos libros que parecen ser salvados de su trágico final son los de poesía (según los criterios del cura que es quien lleva la voz cantante) Aunque la sobrina de don Quijote no está muy de acuerdo, pues cree que esos libros pueden trastornar de nuevo a su tío. Y es que… ¿quién asegura que tras la lectura de los mismos no le da por hacerse pastor o mucho peor, poeta?


  • Imágenes tomadas de la página SpanishArts 
  • Grabados de Gustavo Doré 

6 comentarios:

  1. Madre mía, llevo todo el día diciendo que alguien pare esa barbarie. jajaj. Pobre Quijote, le pasa de todo.
    Besos.

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  2. A mi este capítulo me dio un coraje increíble y me sentí directamente atacada por esos dos paletos que eran capaces de ver a los libros como un peligro.
    Un saludo.

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  3. Que interesante lo estáis haciendo, besotes

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  4. Pobre don Quijote. Yo quemaba a la sobrina y a los que la ayudan a quemar los libros ¬¬. Eso no se hace.

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